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junio 2018

HTA y ejercicio 1

HTA y ejercicio

By | Noticias

En esta ocasión Pablo Salas, kinesiólogo asesor y amigo de CIMEF, escribe en nuestro blog sobre algunos aspectos fundamentales de una de las enfermedades más importantes de este siglo.

Además nos entrega recomendaciones prácticas sobre cómo usar el ejercicio y la actividad física como tratamiento para combatirla.

 

Gracias Pablo!

Manos a la obra… 

 

Hipertensión arterial y entrenamiento

 

HTA y ejercicio 2

 

     La hipertensión arterial (HTA) es el principal factor de riesgo a nivel mundial y está directamente relacionada al desarrollo de patologías cardiovasculares. Es una condición en incremento, y se espera que la prevalencia aumente al triple en hombres y al doble en mujeres bajo 45 años. Es por esto, la importancia de la prevención y por sobre todo, la detección y tratamiento temprana de esta patología.

    El tratamiento por excelencia es sin duda el cambio del estilo de vida, y junto a esto, según los niveles de presión sanguínea, el manejo farmacológico y las evaluaciones médicas pertinentes.

    Estudios han demostrado que la reducción de 5 mmHg de presión sistólica se asocia a reducción del 5-9% de mortalidad por causas cardiacas y al 8-14% de mortalidad por accidentes cerebro vasculares. Por lo tanto, cualquier medida que disminuya la HTA será sumamente favorable para nuestra salud.

    En las guías de práctica clínica sobre HTA del Colegio Americano de Cardiología y la Sociedad Americana del Corazón (ACC/AHA) nos dice que es altamente recomendado aumentar los niveles de actividad física con un programa estructurado de ejercicios. Al mismo nivel de recomendación, está la pérdida de peso en sujetos con presión elevada o hipertensión (meta que se debe lograr aumentando los niveles de actividad física). En esta misma guía, nos muestran que el ejercicio aeróbico, ejercicios de resistencia dinámica y estática, disminuyen la presión sistólica entre 4 a 10 mmHg (recordamos que la reducción de 5 mmHg ya disminuya la probabilidad de muerte).

    En general, las personas con HTA se verán beneficiadas con un programa de ejercicio, siempre y cuando se sigan ciertas recomendaciones. Pero antes de iniciar cualquier programa, debemos tener la indicación de nuestro equipo médico para comenzar el programa.

A continuación, dejaré una serie de recomendaciones y consideraciones a tener al momento de realizar ejercicio para la prevención y el tratamiento de la HTA.

Recomendaciones de ejercicios para la HTA

Ejercicio Aeróbico:

  1. Frecuencia: 5-7 días x semana.
  2. Intensidad: moderada intensidad (40-59% de la frecuencia cardiaca máxima; 4-5 en escala
  3. de esfuerzo de 0 a 10).
  4. Tiempo: >30 min x día de ejercicio continuo o acumulativo (ejercicio intermitente con una duración mínima de 10 minutos).
  5. Tipo: prolongado, rítmico y que involucre grandes grupos musculares (caminar, bicicleta, nado).

Ejercicios de Resistencia

  1. Frecuencia: 2-3 días por semana.
  2. Intensidad: la necesaria para realizar 3-4 series de 8-20 repeticiones sin llegar a la fatiga muscular.
  3. Tiempo: 30 min a 1 hora diaria, incluyendo grandes grupos musculares.
  4. Tipo: maquinas de resistencia, peso libre, bandas elásticas, peso corporal.

Consideraciones del ejercicio para la HTA

  1. Personas con hipertensión y un riesgo de patología cardiaca moderado a alto, antes de realizar ejercicios de moderada o alta intensidad, deben tener supervisión médica para generar pautas seguras de ejercicio físico.
  2. Evitar maniobras de Valsalva: el mantener la respiración mientras se realiza el levantamiento de cargas es el principal elevador de presión arterial durante el ejercicio. Por lo mismo, es totalmente desaconsejable. De esta manera, realizar levantamiento de cargas que nos permitan respirar al mismo tiempo, nos ayudará a controlar nuestros pesos máximos a la hora de realizarlos.
  3. Evitar series hasta la fatiga muscular: se ha demostrado que en este tipo de ejercicios es donde se evidencian los niveles más altos de tensión arterial durante el ejercicio, por esto, no es conveniente realizarlos si nuestra meta es controlar la HTA.
  4. Velocidad de la repetición: la velocidad excesivamente lenta y las velocidades explosivas llevan a un aumento de la presión arterial durante el ejercicio. Se deben realizar repeticiones con una velocidad cómoda y controlada tanto de forma concéntrica y excéntrica.
  5. Extremidades superiores: los grupos musculares de las extremidades superiores presentan menor vascularización que los miembros inferiores, y para una misma carga de trabajo, en miembros superiores supone una mayor intensidad ya que tienen menor masa muscular. Es por esto, que tienden a generar mas alzas de presión durante el ejercicio. Es recomendable hacer ejercicios con menos peso y más repeticiones (acá no nos servirán series de 10 repeticiones), ya que esto favorecerá una mayor angiogénesis y adaptación fibras musculares específicas más vascularizadas.
  6. Abdominales: cada vez se desaconseja más a las personas realizar series de abdominales concéntricos o Crunch (ejemplo: estar recostado y llevar el pecho a las rodillas) ya que estos nos generan una presión intraabdominal excesiva y no es en ningún caso un ejercicio funcional. Los ejercicios isométricos como planchas son mucho más recomendados, ya que no general alzas de presión excesivas además de mejoran el funcionamiento del CORE.
  7. Ejercicios isométricos (estáticos): como nombré ya las planchas abdominales, es totalmente recomendable adherir ejercicios estáticos de fuerza para el control de la HTA. Los estudios demuestran que estos ejercicios mejoran la respuesta vasodilatadora del endotelio (ej. Mediadores de óxido nítrico) en respuesta a la hipertermia reactiva en sujetos hipertensos. Además, este tipo de ejercicios ha demostrado aumentar los niveles de antioxidantes. NO OLVIDES respirar durante el ejercicio y evitar maniobras de Valsalva.

Recuerden siempre que con un buen asesoramiento, podrá sacar la mayor cantidad de beneficios y poder lograr nuestras metas de forma mas segura y en tiempos adecuados.

Klgo Pablo Salas

 

 

 

Referencias

ACSM’s Guidelines for Exercise Testing and Prescription. Tenth Ed. (2017)

Cornelissen VA, Smart NA. Exercise training for blood pressure: a systematic review and meta-analysis. J Am Heart Assoc. 2013;2:e004473

Whelton et al. 2017 High Blood Pressure Clinical Practice Guideline. ACC/AHA

Cade R, Mars D, Wagemaker H, et al. Effect of aerobic exercise training on patients with systemic arterial hypertension. Am J Med 1984; 77: 785-90

Ishikawa-Takata, K., T. Ohta, and H. Tanaka. How much exercise is required to reduce blood pressure in essential hypertensives: a dose-response study. Am. J. Hypertens 2003;16: 629–633.

Herrod PJ, Doleman B, Blackwell J, O’BOYLE F, P Williams J, Lund JN, Phillips BE, Exercise and other non-pharmacological strategies to reduce blood pressure in older adults: a systematic review and meta-analysis, Journal of the American Society of Hypertension (2018), doi: 10.1016/j.jash.2018.01.008

Carlson DJ, Dieberg G, Hess NC, et al. Isometric exercise training for blood pressure management: a systematic review and metaanalysis. Mayo Clin Proc. 2014;89:327–34.

Whelton S.P., Chin A., Xin X., He J. Effect of aerobic exercise on blood pressure: a meta-analysis of randomized, controlled trials. Ann Intern Med. 2002; 136: 493-503

Resfríos eternos 3

Resfríos eternos

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“… Doctor, llevo un mes resfriado y no se me pasa…”

¿Súper virus o desorganización inmunológica?

 

Resfríos eternos 4

Invierno es una época poco agradable para mucha gente. Personalmente, no disfruto el clima frío: tuve una disposición al resfrío durante gran parte de mi niñez y adolescencia. Congestión nasal, tos, malestar general y dolor de garganta, eran síntomas que presentaba al menos unas 3 veces durante la estación más fría del año. Me consideraban muy enfermizo -y posiblemente lo era-, pero luego de 7 años de trabajar en mi consulta médica privada y en los servicios primarios de urgencia, entiendo que no era sólo yo. Muchas son las personas con un pasado de salud similar al mío, pero que aún no logran revertir esa tendencia…

 

     Tradicionalmente las enfermedades respiratorias son mayoritarias en invierno, así como las afecciones gastrointestinales lo son en el verano. Lo mismo ocurre con las alergias en primavera. La estadística de esto, permite que el Estado y los gobiernos de turno planifiquen y apliquen programas de salud orientados a la prevención y tratamiento oportuno de las enfermedades más prevalentes.  Sin embargo, en mi práctica médica diaria veo que las enfermedades no son tan “ordenadas” cuando llegan a la consulta. Los cuadros aparentemente respiratorios se acompañan muchas veces de diarrea, náuseas y vómitos, al punto que es difícil saber si el diagnóstico es una gastroenteritis acompañada de congestión nasal y dolor de garganta, una rinofaringitis aguda con diarrea y vómitos; o sencillamente el gran comodín de la época: un estado gripal. No digo que estos diagnósticos estén errados, pero es sumamente alarmante ver cómo por “una patología aguda” los pacientes se llevan recetas médicas que -por lo bajo- prescriben 3 medicamentos.

 

     ¿Qué es lo que sucede? ¿Estamos acaso frente a una revolución de súper-virus que atacan sin piedad todas las partes de nuestro cuerpo, o es quizás nuestro sistema inmune “disparando” con una precisión visual digna de un topo? No soy experto en virología, pero no he leído publicaciones de alerta sanitaria referentes a la aparición de nuevos e imbatibles virus. Lo que sí he leído mucho, es sobre cómo los estilos de vida actuales y factores externos como la toxicidad ambiental del aire y agua, el estrés, la alimentación inadecuada y otros, han llevado a condiciones predisponentes inmunológicamente hablando como el leaky gut syndrome” o síndrome del intestino permeable.

 

     En palabras sencillas, el revestimiento celular interno de nuestro intestino funciona como una aduana altamente selectiva y sensible, que por una parte debe favorecer el ingreso de nutrientes a la circulación sanguínea, y por otra evitar que microorganismos o moléculas dañinas entren al organismo. Un intestino permeable o “leaky gut” es precisamente la condición en donde esa capacidad discriminativa se ha perdido, permitiendo que cosas indeseables entren a la sangre provocando una reacción de defensa mediada por nuestro sistema inmunológico que, al verse superado, sólo puede “disparar en todas direcciones”.

 

Este mecanismo de producción de enfermedad está siendo postulado como uno de los grandes sospechosos para infinidad de condiciones:

 

1.- Enfermedades alérgicas : eczema atópico, rinitis y cuadros asmáticos descompensados recurrentes o progresivos de difícil manejo.

2.- Enfermedades autoinmunes : artritis reumatoídea, lupus, psoriasis, etc.

3.- Enfermedad celíaca, intolerancias y alergias alimentarias múltiples.

4.- Enfermedades digestivas : síndrome del intestino irritable y enfermedades Inflamatorias intestinales, tales como la enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa.

5.- Infecciones reiteradas en piel, sistema respiratorio y digestivo

Entre otras…

 

En fin.

     Actualmente hay muchos grupos de científicos investigando sobre las implicancias de esta condición en la salud de las personas, especialmente de aquellas inmersas en culturas hiperindustrializadas y sometidas a hábitos poco saludables.  

     Si ud. es una de esas personas que se enferman fácilmente o que sufren de resfríos – y otras condiciones de salud- que parecen durar una eternidad, lo invito a desechar el pensamiento de que está bajo una maldición o víctima de un súper microbio asesino multiresistente, pues no es lo más probable. Quizás el problema está en su intestino y no en la desgracia de haber contraído una enfermedad rara.

     La medicina funcional es un modelo desarrollado para identificar los factores causantes de este tipo de condiciones y tratarlos de manera efectiva, logrando mejorías a largo plazo y no perpetuando el ciclo agregando más fármacos y químicos tóxicos para nuestro intestino.

 

     En CIMEF contamos con un equipo de mente abierta y especializado en enfrentar de forma integral las enfermedades y condiciones crónicas que los aquejan, siempre pensando en la complejidad y dinamismo de un organismo tan especial y maravilloso como el cuerpo humano.

Visítennos y los ayudaremos a descubrir las causas raíces de sus malestares.

 

Entregados a uds.

 

Equipo CIMEF

Genes... Oportunidad, no sentencia 5

Genes… Oportunidad, no sentencia

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“Doctor, soy hipertenso porque mis papás siempre fueron hipertensos…”

 

Genes... Oportunidad, no sentencia 6 

     Escribiendo este artículo, no pude dejar de pensar en la infinidad de veces donde alguno de mis pacientes argumentaba a favor de sus enfermedades durante la entrevista clínica: “doctor, soy hipertenso porque mis papás son hipertensos…”. No los culpo, esta es una idea muy arraigada en general, inclusive en profesionales de la salud.  Yo también lo creí de esa forma por muchos años: la aparente injusta sentencia que los genes determinaban sobre nosotros. En ese tiempo, sólo podía asentir empáticamente y sumarme a las condolencias que muchos otros colegas ya le habían entregado: “Qué mala suerte!” pensaba. Ojalá se pudiera hacer algo…

    ¡Afortunadamente se puede hacer algo! y mucho más de lo que se creía a finales del 2003, año en el que se publicaron los últimos resultados descubiertos por el impresionante Proyecto Genoma Humano.

     Como les he comentado en Post anteriores, la Medicina Funcional se ha transformado en un modelo y movimiento masivo de médicos en el mundo decididos a pensar “fuera del molde”, a la luz de los múltiples descubrimientos científicos del último tiempo. En este caso, quisiera hablarles de algunos ocurridos en una de las ramas más promisorias de la medicina: la genética. Pero sobre todo de la línea de investigación que ha revolucionado esta interesante área: la Epigenética.

     Según la definición publicada en la Revista Nature en su versión online, Epigenética es el estudio de los procesos moleculares que influencian el flujo de información entre la secuencia constante de ADN y los patrones variables de expresión genética. En palabras más simples, son todos los factores que influyen en nuestro “arreglo individual de genes” (genoma), pero que no forman parte de su código en sí. Con un ejemplo simple: si nuestro genoma fuera el plano de construcción de una casa, la epigenética sería algo así como el conjunto de materiales que usaríamos, la época del año en la que construyamos, la pericia de los maestros constructores y su estado de ánimo por la paga que reciben por ese trabajo; entre cientos de otros elementos. Es decir, TODOS los factores que rodean y “bañan” nuestros genes. En palabras del Dr. Deepak Chopra en su libro Supergenes, “pensemos en la Epigenética como el grupo de interruptores que activan o desactivan nuestro genoma”.

     Este conocimiento no es del todo innovador, pues desde hace muchísimo tiempo se sabe que compartir el mismo genoma, como es el caso de los gemelos idénticos, no significa ser iguales. Es más, hay algunas enfermedades como el Parkinson, en donde el riesgo de que ambos gemelos presenten la enfermedad es sólo del 20%. ¿Cómo es posible esto? Por la sencilla razón de que según los últimos descubrimientos del titánico Proyecto Epigenoma Humano, en el mejor de los casos el código o combinación de genes que tenemos, son responsables de sólo el 50% del riesgo real de presentar una enfermedad. Todo el resto, es responsabilidad de las decisiones que tomamos día a día: lo que comemos o dejamos de comer; las horas que dormimos; si estamos tristes o alegres; si estamos enamorados o con el corazón roto; cómo enfrentamos el estrés; cómo interpretamos los desafíos laborales y emocionales; si realizamos actividad física y en qué magnitud y forma; y suma y sigue. Cada cosa que hacemos y las decisiones que tomamos impactan molecularmente nuestro ADN, llevándonos a una vida de enfermedad o a una saludable experiencia vital.  

     ¿Son buenas noticias, no? A mi me parecen fabulosas. Ya no estamos sentenciados a experimentar las enfermedades de nuestros padres.

     No quiero que piensen que les digo que nuestra genética, antecedentes e historia familiar no importan, claro que sí. Lo que quiero decirles es que los avances científicos están demostrando que tenemos las herramientas para prevenirlas y evitarlas. Ahora la opción y decisión está en nosotros.

     Los invito a no justificarse más. Ya no valen las excusas ni la pretensión de culpar a nuestros antepasados por nuestras enfermedades. Quizás las decisiones de ellos nos trajeron mayor posibilidad estadística de presentar algunas condiciones de salud, pero depende de nosotros que esa probabilidad se haga real, y aún mejor, que se debilite en favor de nuestra descendencia.

 

Finalmente, quisiera citar una vez más al Dr. Chopra y al Dr. Tanzi en su libro Supergenes y hacerles el mismo llamado: No sólo eres la suma de tu genoma, sino que eres el usuario y el inventor de ese genoma; eres el AUTOR de tu propia historia”.

 

No esperemos más y agenda tu Entrevista inicial y Consulta médica: estaremos felices de ayudarte en la reprogramación de tu salud!