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Genes… Oportunidad, no sentencia

By 5 junio, 2018 No Comments

“Doctor, soy hipertenso porque mis papás siempre fueron hipertensos…”

 

 

     Escribiendo este artículo, no pude dejar de pensar en la infinidad de veces donde alguno de mis pacientes argumentaba a favor de sus enfermedades durante la entrevista clínica: “doctor, soy hipertenso porque mis papás son hipertensos…”. No los culpo, esta es una idea muy arraigada en general, inclusive en profesionales de la salud.  Yo también lo creí de esa forma por muchos años: la aparente injusta sentencia que los genes determinaban sobre nosotros. En ese tiempo, sólo podía asentir empáticamente y sumarme a las condolencias que muchos otros colegas ya le habían entregado: “Qué mala suerte!” pensaba. Ojalá se pudiera hacer algo…

    ¡Afortunadamente se puede hacer algo! y mucho más de lo que se creía a finales del 2003, año en el que se publicaron los últimos resultados descubiertos por el impresionante Proyecto Genoma Humano.

     Como les he comentado en Post anteriores, la Medicina Funcional se ha transformado en un modelo y movimiento masivo de médicos en el mundo decididos a pensar “fuera del molde”, a la luz de los múltiples descubrimientos científicos del último tiempo. En este caso, quisiera hablarles de algunos ocurridos en una de las ramas más promisorias de la medicina: la genética. Pero sobre todo de la línea de investigación que ha revolucionado esta interesante área: la Epigenética.

     Según la definición publicada en la Revista Nature en su versión online, Epigenética es el estudio de los procesos moleculares que influencian el flujo de información entre la secuencia constante de ADN y los patrones variables de expresión genética. En palabras más simples, son todos los factores que influyen en nuestro “arreglo individual de genes” (genoma), pero que no forman parte de su código en sí. Con un ejemplo simple: si nuestro genoma fuera el plano de construcción de una casa, la epigenética sería algo así como el conjunto de materiales que usaríamos, la época del año en la que construyamos, la pericia de los maestros constructores y su estado de ánimo por la paga que reciben por ese trabajo; entre cientos de otros elementos. Es decir, TODOS los factores que rodean y “bañan” nuestros genes. En palabras del Dr. Deepak Chopra en su libro Supergenes, “pensemos en la Epigenética como el grupo de interruptores que activan o desactivan nuestro genoma”.

     Este conocimiento no es del todo innovador, pues desde hace muchísimo tiempo se sabe que compartir el mismo genoma, como es el caso de los gemelos idénticos, no significa ser iguales. Es más, hay algunas enfermedades como el Parkinson, en donde el riesgo de que ambos gemelos presenten la enfermedad es sólo del 20%. ¿Cómo es posible esto? Por la sencilla razón de que según los últimos descubrimientos del titánico Proyecto Epigenoma Humano, en el mejor de los casos el código o combinación de genes que tenemos, son responsables de sólo el 50% del riesgo real de presentar una enfermedad. Todo el resto, es responsabilidad de las decisiones que tomamos día a día: lo que comemos o dejamos de comer; las horas que dormimos; si estamos tristes o alegres; si estamos enamorados o con el corazón roto; cómo enfrentamos el estrés; cómo interpretamos los desafíos laborales y emocionales; si realizamos actividad física y en qué magnitud y forma; y suma y sigue. Cada cosa que hacemos y las decisiones que tomamos impactan molecularmente nuestro ADN, llevándonos a una vida de enfermedad o a una saludable experiencia vital.  

     ¿Son buenas noticias, no? A mi me parecen fabulosas. Ya no estamos sentenciados a experimentar las enfermedades de nuestros padres.

     No quiero que piensen que les digo que nuestra genética, antecedentes e historia familiar no importan, claro que sí. Lo que quiero decirles es que los avances científicos están demostrando que tenemos las herramientas para prevenirlas y evitarlas. Ahora la opción y decisión está en nosotros.

     Los invito a no justificarse más. Ya no valen las excusas ni la pretensión de culpar a nuestros antepasados por nuestras enfermedades. Quizás las decisiones de ellos nos trajeron mayor posibilidad estadística de presentar algunas condiciones de salud, pero depende de nosotros que esa probabilidad se haga real, y aún mejor, que se debilite en favor de nuestra descendencia.

 

Finalmente, quisiera citar una vez más al Dr. Chopra y al Dr. Tanzi en su libro Supergenes y hacerles el mismo llamado: No sólo eres la suma de tu genoma, sino que eres el usuario y el inventor de ese genoma; eres el AUTOR de tu propia historia”.

 

No esperemos más y agenda tu Entrevista inicial y Consulta médica: estaremos felices de ayudarte en la reprogramación de tu salud!